Con algo de sueño, ya que acabé el post de ayer muy tarde y hoy a las 8 y poco estaba en Sitges, entro a ver la película española
Lobos de Arga, una comedia con toques de terror pero en la que predomina la comedia con claridad. Es un tipo de película que a mí no suele interesarme demasiado, pero que me arriesgué a ver para poder opinar y la verdad es que me ha parecido muy flojita. Tras un inicio interesante, el guión pronto pierde fuerza y tiende a repetirse (los chistes, los ataques de los lobos, los presuntos finales). Es un tipo de película en que lo que se busca es la carcajada del espectador, y cierto que hay dos o tres gags realmente buenos, pero la mayoría de su humor es grueso y poco original. En el apartado actoral encontramos de todo, desde el fantástico Carlos Areces y pasando por el mediocre Gorka Otxoa al cansino Secun de la Rosa, desde que su personaje aparece la película cae enteros en picado y a uno le da por acordarse de
La sombra prohibida y sufrir esperando que la película no se contagie de aquel bodrio. En definitiva, una película que se hace larga, que muy, pero que muy mediocre y que solo recomiendo a amantes de estas comedias con clichés de terror de por medio.
Tras un inicio algo flojo, pero dentro de las previsiones que uno llevaba, llega uno de los platos fuertes del día, la película
Intruders, dirigida por el español Juan Carlos Fresnadillo. Me habían comentado que la película era floja, pero yo, que sobretodo amé
Intacto, estaba dispuesto a llevar la contraria. Y la tengo que llevar en parte, pero para matizar. No es que sea floja, es que es tan mala que cuesta creerlo. Yo soy fan del cine de terror. Si me ponen una peli de un tal Carahueca que aterroriza a los niños desde los armarios de sus habitaciones y hay sustos y poco más, la veo con cierta predisposición al divertimento y le exijo lo justo. Si lo que me venden es una película que usa el terror como metáfora del miedo que unos padres pueden llevar consigo y trasmitir a sus hijos, pues la miro con más exigencia. La película no funciona como divertimento, ya que se toma demasiado en serio a sí mismo, ni como metáfora de nada, ya que es de una simpleza estúpida. La dirección podríamos decir que es correcta, pero el guión no hay por donde cogerlo. Es ridículo, inocente, lleno de tópicos mal llevados, hace aguas por todos lados y su resolución, solo puede que hacer sonrojarse a un espectador con un poco de criterio. Si Fresnadillo no espabila, pasará de ser un director que apuntaba a muy bueno, a un mediocre a olvidar. No lo deseamos. Espero que le llegue o escriba un buen guión y vuelva por la puerta grande, porque esta puerta, ni para los enanos. Como podéis ver, presentó la peli el propio Fresnadillo y el tipo artífice de ese desastre que es el guión, Nicolás Casariego.

Entro a ver
Trigun Badlans rumble, una anime que decido ver para llenar espacios en blanco en mi día. Basado en una serie de televisión de hace ya bastantes años que yo desconozco, la película se puede ver de forma independiente a la serie y es muy entretenida. Historia de bandidos, robos a gran escala y delincuentes con cuentas pendientes entre ellos, la película mezcla western, acción y comedia, muy bien dosificado y con resultados más que positivos. Con una animación algo vintage que nos retrotrae a los noventa y un guión sencillo (nada de esos animes casi imposibles de entender) y que no decae en ningún momento, la película, sin más pretensión que divertir, cumple su objetivo durante una hora y media con creces. Una propuesta ligera y fresca, ideal para disfrutar y coger aire.


Pues termino el día con el presunto segundo plato fuerte. Y esta vez la cosa va en serio. La película la presentó parte del equipo, entre ellos su director y se aprovechó la sesión para dar un premio de reconocimiento a la carrera de uno de sus actores, Michael Biehn (ambas fotos arriba).
The divide es del realizador francés Xavier Gens que hace unos años trajo la polémica a Sitges con la frenética y extrema
Frontières. La película que hoy nos ocupa se acerca a las pretensiones de aquella, es decir, mostrar el horror extremo y salvaje de forma radical y directa y tener que mirarlo a los ojos. Todo empieza con una explosión que destruye la ciudad y una carrera por el edificio que terminará con un grupo de gente dentro de un bunker en los sótanos del edificio. El primer tramo de la película es muy tópico y vemos a los protagonistas muy violentos e intentando acaparar el poder frente al resto. Mientras uno se distrae y se despista pensando "vaya, más de lo mismo" algo empieza a cambiar y cuando reacciona ya está al frente del infierno. Pero deberá entrar hasta el fondo. En este segundo tramo, la película recuerda un poco
A ciegas en su pretensión de deshumanizar y animalizar un grupo de gente en una situación de encierro extrema, pero mientras Meirelles lo elaboraba desde un cierto esteticismo, Gens nos sube en una montaña rusa de putrefacción. El director francés tendrá admiradores (entre los que me encuentro) y firmes detractores, pero no se le puede negar su capacidad para llegar un poco más allá de lo que la mayoría de directores nos tienen acostumbrados. Es cierto que en algunos momentos usa algunas trampas algo sensacionalistas, pero finalmente te arrastra en su exceso a los límites de la locura y la depravación. Muy dura, muy violenta, con nervio, irritante, mostrando la auténtica degradación de los personajes, humillándolos, convirtiéndolos en animales, sucios, histéricos, salvajes, Xavier Gens realiza un film muy radical en su desmesura, muy difícil de olvidar. Las interpretaciones, brillantes, ayudan mucho a dar credibilidad a una película tan extrema y que ocurre casi en un único espacio. Son interpretaciones muy duras, pero sobresale la dureza del personaje que interpreta Rosanna Arquette, que nos tiene acostumbrados a personajes extremos pero que aquí se supera con avaricia. El plano final, antológico. En definitiva, pese a un inicio flojo, una película imprescindible que también se puede odiar con toda el alma.
Mañana día intenso con
Mientras duermes, el documental de Kim Ki-duk,
Kotoko de Tsukamoto, el mediometraje de Park Chan-wook y quizás más. Hasta mañana.
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