El objetivo de este blog es dar a conocer y cubrir los festivales de la provincia de Barcelona. Además, también me puedo permitir el capricho de realizar algún que otro monográfico o crítica de cine. De momento me he puesto como objetivo llegar a cubrir de forma bastante completa diez festivales, pero es un número abierto a nuevas popuestas.


miércoles

Crónica Festival Atlántida (3)

Pues terminamos con la última crónica de este festival online que ha realizado Filmin y que si bien no hemos podido seguir en su amplitud, sí que nos hacemos una idea de su nivel y sus tendencias, tras visionar trece películas incluidas en alguna de sus dos secciones. Hasta el lunes 22 aún podéis ver los títulos del festival que os apetezcan. La clausura del 22 correrá a cargo deLos ilusos de Jonás Trueba.
Las cuatro últimas películas, en las que en general hemos tenido menos fortuna que en las anteriores entradas, ordenadas de la que más a la que menos me han gustado son las siguientes.

Otel.lo es una película de la ESCAC realizada con un presupuesto mínimo y que merece destacarse como una de las sorpresas del festival. A partir de una representación de la obra de Shakespeare "Otelo", que debe ser llevada a cabo por unos actores noveles y un director joven y sin escrúpulos, la película logra crear un artificio de ficción en formato documental en que se quiere plasmar los celos que viven los actores a partir de la representación de una obra en que la principal temática son los celos. Así pues, la película es una especie de mockumentary tan adictivo y fresco como de alguna manera inocente, ya que la trama principal de los celos de los actores es algo infantil. Sin embargo, el buen hacer de todo su reparto, del que sin duda tendremos noticias y el ritmo tan entretenido, así como el interesante artificio metalingüístico hacen del film una obra pequeña bien tratada, bien llevada, original y que demuestra una vez más que la imaginación y el descaro pueden ser mucho más efectivos que el dinero.

Boy eating the bird's food es la nueva provocación que nos llega desde Grecia...o así nos la venden, ya que de provocación, al fin y al cabo, una escena algo forzada con el fin de lograr ese calificativo que tan bien le va al film. El resto un nihilista salto al vacío en que la cámara sigue a su protagonista, un hombre que malvive debido a sus brutales problemas económicos y que no solo se dedica a deambular, que no me parecería mal, sino que además hace actos sin ningún sentido como seguir repetidamente a una chica de forma algo ridícula, por ejemplo. La película, con una idea muy interesante y alguna gran escena (no puedo olvidarme de ese grito) peca de autocomplaciente en su propio rupturismo ególatra y confuso que en mi caso hace que la historia me vaya dejando de interesar durante su metraje y en muchos momentos, me aburra. Y de verdad que es una lástima porque podría haber dado mucho más de sí.

The we and I, del cada vez menos interesante Michael Gondry, es un artificio de documental, o lo que es lo mismo, una ficción muy guionizada con actores no profesionales que se presenta con cierto formato de cinema verité algo arty, en que se sigue el trayecto de autobús de unos jóvenes problemáticos del Bronx desde que salen de la escuela hasta que llegan a sus casas y en el que se pretende de alguna manera analizar los problemas y las estupideces de la adolescencia de unos chicos sin demasiado futuro. Pero a los pocos minutos de iniciarse el film y pese algún que otro detalle artístico en la dirección del Gondry más videoclipero, los diálogos estúpidos y las gamberradas desagradables de sus protagonistas terminan por agotar a un espectador que se siente tan ajeno a todo lo que ve y que tiene ganas, como la mayoría de desafortunados pasajeros que se cruzan en su camino, de bajarse del autobús y olvidarse del grupo de niñatos. Pero en la segunda mitad de metraje la película intenta mutar y cargarse de cierta profundidad. No siempre lo consigue ya que algunos cambios en las actitudes de algunos de los jóvenes se ve demasiado forzado y resulta inverosímil, pero sí que de repente, algún diálogo, alguna secuencia, emerge y carga de cierta filosofía nihilista la película, de cierta ternura algunos personajes que se nos antojan más infelices de lo que hasta entonces habíamos presupuesto. Insisto, solo a veces emerge. El resto provoca cierta indiferencia.
Los increíbles es un documental que sigue a tres personas distintas entrometiéndose sin ningún pudor en sus vidas y en algunos momentos muy íntimos de las mismas. Una anciana que se prepara para la muerte tras una vida en que ha superado muchas enfermedades, un hombre con un brazo totalmente muerto que lloriquea ante la cámara al no encontrar pareja que quiera compartir su vida con él debido a su minusvalía y una mujer casada y con dos hijas a la que diagnostican un cáncer y que al final muere. Con un exhibicionismo mucho más allá de lo que mi sensibilidad puede aceptar, la cámara nos muestra ciertas escenas muy duras, sobretodo de la mujer con cáncer (el brazo muerto del tipo, tampoco escatima su presencia) como el momento en que llora al recibir malas noticias, la rapada de su cabeza en directo y un plano final con la mujer de espaldas, esquelética, que se prepara para entrar a la ducha supongo que poco antes de morir que me parece repugnante. Supongo que el motivo por el que muchos reivindican la película es porque les emociona. Pero no me extraña. Obviamente apena, sobre todo el caso de esta mujer en cuestión. Lo jodido sería no hacerlo mostrando lo que muestra. Solo el tramo de la abuela me parece tolerable y con algún diálogo gracioso, aunque al final también repita esquemas intrusistas en ciertos momentos que deberían ser íntimas. No lo sé. Yo no puedo con ella y me cuesta entender el porqué de esas enormes notas entre los espectadores. Pero obviamente soy yo, es mi opinión y mi respeto hacia todo el que opine lo contrario. A mí me causó mucha indignación su visionado. Y el momento final de cómic que parecía que sería más importante por el título y su trailer, autocomplaciente e indignante.

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