Pues ayer domingo finalizó el festival L'Alternativa. Pese a que yo en su tramo final tuve poco tiempo disponible para pasarme por el mismo y pese a que como veréis a continuación, me equivoqué en mis elecciones, a grandes rasgos, la edición de este año ha sido muy digna y, si el año pasado me quejé de que el festival estaba instalado en un modelo de ficciones contemplativas y pretenciosas en general sin talento y algo residuales, en esta edición, no solo a mi parecer ha subido mucho el nivel sino que además se han ampliado mucho los campos y se han proyectado películas muy diferentes entre sí.
Tan mal van a quedar esta críticas que vienen a continuación con respecto a lo que me ha parecido el festival tanto a mí como a otros amigos que han asistido al mismo, que si el tiempo me lo permite, voy a intentar recuperar algunos de los títulos proyectados en el mismo, vía filmin u otros métodos, para realizar otro post sobre películas del festival antes de que termine la semana, a ver si hay más suerte en las valoraciones.
Pese a ello, lo que es es lo que es, y de los tres títulos que he visto estos días ninguno me ha gustado. Vamos a ellos.
Los mejores temas, del director mexicano Nicolás Pereda, autor de la premiada Verano de Goliat, es una de lesas películas que me indignan del festival. Es una propuesta que parece querer mezclar varios logros del cine de autor reciente, en plan batiburrillo, no mostrando ningún talento para hacerlo, divagando y aburriendo. Un inicio prometedor se colapsa a partir del momento en que el director empieza a hacer que los actores interpreten a un personaje distinto al que hacían hasta entonces, al tiempo que la narración, va repitiendo lo sucedido pero con otro actor. A parte de que el artificio ya lo han hecho muchas otras veces, aquí resulta muy injustificado. Ponle contemplativismo y acciones cotidianas sin sentido excesivas, mézclalo con Ripstein, con Reygadas, con ínfulas de ruptura y déjalo avanzar sin ideas fijas y con el divagar de lo absurdo y el resultado es este infame producto, soporífero y falto de talento que confirma el auténtico bluf de un director en un mundo cinéfilo en el que a veces parece que resulta muy difícil distinguir por algunos genialidad de impostura.
Más fácil es resumir el muy fallido documental Revisión. A partir del asesinato de dos hombres entre la frontera de Alemania y Polonia en 1992, el director se propone revisar el caso con entrevistas, investigaciones y poniendo en entredicho lo que explica la versión oficial. La idea es interesante, más cuando quiere aprovechar la película para tratar la historia de Europa reciente, sin embargo el documental no tiene ninguna capacidad de síntesis, ningún ritmo, se repite en exceso, se detiene en detalles insignificantes y termina por desinteresar en su trama llena de nombres y actos que se antojan , en muchos casos, caprichosos y sin sentido, ya que no hacen avanzar la trama. Lástima porque podría haber dado para mucho.
La tercera propuesta, alabada por revistas como Cahiers du cinema y otros muchos cinéfilos algo extremos que incluso la situaban como una de las mejores películas de la década pasada es No quato da Vanda, la segunda película tras Ossos en que Costa se va al pobre barrio de barracas de As Fontainhas y nos explica ficcionando a partir de personajes reales la vida de las gentes que allí viven. Aquí, por mucha planificación y texto que el portugués diga que hay tras lo que vemos, la película está muy cercana al documental. Nos muestra, en un conjunto de planos fijos (no hay un travelling en toda la película) como los personajes que por allí viven fuman heroína o se la pinchan, mientras hablan de lo que pueden y mientras fuera están derruyendo edificios cercanos. Entiendo que haya quien comulgue con un cine sin concesiones que nos muestra de forma tan cruda y despojada lo que ocurre por aquella lares, con esa estética muy austera y feísta, al tiempo que prueba de crear una mínima historia, pero a mí sus tres horas me matan, no sé a quién ni a qué engancharme para sobrevivir al visionado y más allá de la valoración cinematográfica, incluso moralmente me parece pornográfico y facilón hacer algo como lo que Costa realiza. Para romper prefiero otras maneras. A mí, sinceramente, me parece bastante insoportable.
Pues lo dicho. Estos próximos días pruebo de ver Nacer. Diario de maternidad ganadora del festival y que a partir de hoy se puede ver en Filmin. También probaré de ver Crulic, una cinta de animación de la que me han hablado muy bien y probaré de ver una o dos propuestas de las retrospectivas, no sé si Raoul Ruiz, Rivette o el propio Pedro Costa. Depende del tiempo. Probaré de hacer otro post a finales de semana en que las valoraciones hagan más justicia a lo que ha sido el festival que éstas de hoy.






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