Pues segundo día ya de festival, con mucho más público y propuestas muy diversas. Para muestra, nuestros cinco visionados de hoy.
Empezamos el día con The day, una cinta apocalíptica, con ciertas similitudes argumentales conThe road y cierto parecido formal y de ritmo con The walking dead, que distrae y no tiene muchas más pretensiones que ello. Algo oscura, muy nihilista, rodada con solvencia e interpretada con corrección, la película no arriesga demasiado (excepto quizás en su final) y gana lo justo, es decir, un visionado que no molesta, que se ve con cierto agrado y que se olvida con velocidad de crucero. Nota: 5’5
Tras un breve descanso, nos acercamos a celebrar el pase que el Festival dedica a Reservoir dogs, para conmemorar sus veinte años. La verdad es que no sé si conseguir una copia decente de la película era misión muy difícil, pero la proyectada en Sitges dejaba mucho que desear y empañaba en parte, la celebración cinéfila de ver tan gran película en pantalla grande. Y es que la cinta de Tarantino no solo no ha envejecido nada sino que luce igual de moderna y contundente que 20 años atrás. Que os voy a contar. Un inicio brutal, con unos diálogos marca de la casa y un desarrollo fragmentado también habitual en su autor que gana puntos cuando la acción ocurre dentro del almacén en que los ladrones se han escondido y se manifiesta algo más irregular en las historias en flashback que se suceden fuera. El reparto es genial y la originalidad desbordante. La cinta es ya hace mucho, un clásico moderno. Nota: 9
La tercera película del día es la cinta The conspiracy, de esas películas que pillas porque has de llenar un hueco y prefieres hacerlo en la sala que divagando por el pueblo de Sitges. Y la verdad es que la elección no ha estado del todo mal porque la película ha resultado muy curiosa. Se trata de un mockumentary sobre un hombre que ejerce de orador por las calles y que se dedica a levantar la duda sobre las macroconspiraciones gubernamentales más globales que uno pueda pensar. Los autores de la película, que son los que entrevistan al hombre, cuando este desaparece deciden arriesgar y llegar al fondo de la cuestión. Es entonces cuando la película se transforma en un found footage bastante conseguido, incluso con dosis de terror considerables y logra sus mejores momentos y los más originales. Luego se alarga un poquito más, de forma absurda, pero el visionado ha sido curioso.Una rareza bastante recomendable. Nota: 6
La cuarta película del día ha sido la producción india Gangs of Wasseypur I, primera parte de dos horas y cuarenta minutos de este fresco de la mafia india que con la segunda mitad de mañana se extenderá más de cinco horas. La verdad es que la cinta empieza muy bien y su primera hora huele a grande, a cine clásico, a encuadres perfectos, a grandilocuencia argumental, a cine cine. Pero pronto los acontecimientos se atropellan, el melodrama costumbrista empieza a tomar cierta importancia en la trama y los personajes se confunden perdiendo la historia parte del interés que estaba consiguiendo hasta entonces. No está mal, pero uno empieza a pensar en las horas que aún quedan para finalizar la película y se le antojan demasiadas. La película se estrenó en la India en estas dos partes y con meses de diferencia y se ve que tienen cierta autonomía como películas individuales. A ver si las maneras apuntadas por el inicio de esta primera parte se consuman mañana durante todo el metraje de la segunda. Porque de momento se ve bien, pero para tirar cohetes como algunos anunciaban nada. Nota: 6’5
Y llegó para terminar el día el bueno de Leos Carax para sembrar la polémica y en muchos casos el desconcierto. En primer lugar quiero decir que la historia planteada por el director francés es un capricho sin continuidad argumental y que como tal puedes entrar en el juego y salir fascinado o no hacerlo y aburrirte o incluso indignarte. Yo con Carax siempre tengo la desgracia de encontrarme en un cierto término medio y hoy no ha sido la excepción, al menos no del todo, ya que Holly Motors me ha acercado más al séquito de fans que al séquito de indignados. Un brillantísimo Denis Lavant interpreta una especie de actor que pasea en coche por la ciudad y que su trabajo consiste en realizar actuaciones varias como si de la propia vida se tratase. Interpretaciones no faltarán y todas son considerables, ya que el director ya se encarga de que todo sea opinable. Yo lo veo como una especie de canto a la creación, a la capacidad del hombre de crear arte y reivindicar esa capacidad como el hecho sustancial que nos libra de una vida vulgar y común que nos acerca a los animales (es mi interpretación del sugerente final). Con esta premisa Carax parece querer homenajear varios géneros cinamatográficos copiándolos para finalmente reinventarlos. Con algunos capítulos visualmente fascinantes (el del hombre rata o la realidad virtual, así como el intermezzo o el fragmento musical son de subidón total) y otros mucho menos atrayentes, Carax nos trae una película diferente, desconcertante, ya de culto, que no tengo muy claro, ni tan solo, si el tiempo tratará bien o la redirigirá hacia un cierto olvido, una vez pasada la fiebre de la inmediatez mediatica. Yo creo que hay cosas que hay que ver, ni que sea para luego postularse. Y Holly Motors es una de ellas. Nota: 7’5





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