Pues inauguró esta esperada película del joven realizador canadiense (del Quebec, para ser más concretos, Xavier Dolan). La película cuenta la historia de una chica caprichosa (espléndida la interpretación de Monia Chokri) y su íntimo amigo gay (el propio director, un interesante Xavier Dolan) desde el día que se enamoran del mismo chico (Niels Schneider). En realidad es una historia de tres seres enamorados de la misma persona, ya que el pretendido por la chica y el chico, solo se quiere a sí mismo, haciendo gala de un narcisismo que a mí me ponía nervioso. La película tiene sus buenos momentos y es estéticamente muy kitsch y almodovariana, lo cual es estimulante. Sin embargo abusa de ralentís y tonterías varias y la historia que cuenta acaba por hacerse repetitiva y tan caprichosa como su protagonista, cansando a veces al espectador. Sin embargo, el joven realizador de tan solo 23 años, ofrece secuencias y momentos que hacen que merezca tenerlo en cuenta en un futuro, esperando que una cierta madurez lo centre más en la historia aprovechando su estilo visual artístico y se deje de imágenes en exceso pretenciosas y momentos absurdos (como los insertos de gente hablando de su vida sexual y sentimental, ajenos a la historia, totalmente fuera de lugar). En definitiva una inauguración correcta, pero algo decepcionante.
