El objetivo de este blog es dar a conocer y cubrir los festivales de la provincia de Barcelona. Además, también me puedo permitir el capricho de realizar algún que otro monográfico o crítica de cine. De momento me he puesto como objetivo llegar a cubrir de forma bastante completa diez festivales, pero es un número abierto a nuevas popuestas.


sábado

CRÓNICA DEL FESTIVAL DE SITGES: DIA 15/10

Comienza el día con la esperada Drive, de la que solo había oído buenas palabras. Y no hay para menos. El director Nicolas Winding Refn  nos ofrece una cinta casi perfecta. Cine negro con toques de thriller, de cine de gángsters e incluso de cine de acción y drama romántico en una película con una dirección exquisita, un ritmo simplemente inmejorable que nunca decae, una estética vintage a camino entre el cine (y la música) de los 70 y los 80 y unas interpretaciones magníficas de Bryan Gosling y Carey Mulligan. Algunas escenas, como la del ascensor, son de antología. El tono pesimista que impregna el relato es el justo y necesario. La película es dura, violenta, sin concesiones al espectador, destila odio, pero también humanidad, recorta y matiza los límites entre bondad y maldad y lleva al espectador, fascinado, a una espiral de venganza en una película en la que parece no sobrar ni un plano, en que todo se construye con cierta austeridad, pero en la que una mirada vidriosa de cualquiera de sus dos protagonistas, vale más que mil palabras. De lo mejor del año. Una verdadera maravilla.

La segunda proyección era la tradicional película sorpresa con la que cada año juega el festival, dando pistas durante su duración y que se desveló el viernes. En principio todos apostábamos por Tintín (carteles varios y la pista de que era un director que había realizado grandes películas en los 70 y que seguía en forma nos despistó). Sin embargo, el jueves Ángel Sala habló de una película salvaje de uno de los directores con una de los mejores películas de terror de la historia. Director con plenitud en los 70, con una gran película de terror y con peli a punto de caramelo que fuese salvaje. Todo coincidía y tuvimos que cambiar el Tintín de Spielberg por Killer Joe, de William Fiedkin (aunque lo de que está en forma era, por lo menos, generoso). La película es una comedia de cine negro muy al estilo hermanos Coen, es decir donde la trama es secundaria y lo que importan son los diálogos de corrosivo humor negro, pero Killer Joe, termina por ser mucho más salvaje y gamberra que el cine al que nos tienen acostumbrados los geniales hermanos. La película de Friedkin da esperanzas sobre su salud cinematográfica, que por mucha generosidad que le ponga Ángel Sala era triste. Killer Joe huele a cine clásico para luego destrozarlo por dentro con su brutalidad. Con algunas escenas realmente divertidas y un in-crescendo de humor salvaje y brutal no apto para todas las sensibilidades, la película es curiosa y a ratos hilarante, pero a mí me termina por producir cierta sensación cargante y por ello, de indiferencia.


 
Pues terminamos el festival con la maravillosa The artist, una película muda, sí habéis oído bien, muda (casi en su totalidad) que es un verdadero canto de amor al cine. La película no solo copia la estética del cine mudo, sino en parte sus intenciones bienintencionadas y es una verdadera joya. Llena de inventiva visual, con un ritmo perfecto, con secuencias sublimes, llenas de humanidad, con referencias cinéfilas a películas y a esos años en que el cine mudo cambió a sonoro con las consecuencias desastrosas para muchas de sus estrellas, The artist recibió la ovación más larga que se ha oído durante el festival y creedme, la merece. Mágica, tierna, divertida, entrañable, tocada por la varita mágica de la perfección, con unas interpretaciones sublimes de sus dos actores principales: Jean Dujardin en un papel en que emula a la perfección a estrellas que van desde Rodolfo Valentino a Clarck Gable y que está cargado de humanidad y de gracia y Bérénice Bejo, la actriz que hace que la belleza de su rostro haga que la palabra belleza sienta vergüenza de inferioridad cuando la usan para definirla. En definitiva, una película ideal para terminar el festival en la cumbre.

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