El objetivo de este blog es dar a conocer y cubrir los festivales de la provincia de Barcelona. Además, también me puedo permitir el capricho de realizar algún que otro monográfico o crítica de cine. De momento me he puesto como objetivo llegar a cubrir de forma bastante completa diez festivales, pero es un número abierto a nuevas popuestas.


domingo

FESTIVAL D'A 2012 - DIA 3

Vamos ya por la tercera crónica del Festival de Cine de Autor de Barcelona y encaramos la recta final del mismo con la esperanza de acabar encontrando esa joya que se resiste. Éso sí, una buena cena bloguera será suficiente para justificar el festival ante la posible no aparición de la joya citada. Hoy seis críticas más en las que destaca la profunda mediocridad.


Open 24 horas es la tercera película de Carles Torras y está hablada en catalán. Es una película muy pequeña, muy independiente y muy corta, rodada en blanco y negro y que nos muestra el día a día de un infeliz guardia de seguridad, que vive en la periferia de la gran ciudad y que tiene una familia con un padre tirano y un hermano enfermo. Las continuas vejaciones y desprecios con los que se va enfrentando día a día, así como la manifiesta monotonía de su vida (que el director muestra haciendo que el espectador se aburra tanto como el protagonista) van haciendo que el carácter tímido del chico se vaya transformando. La película resulta curiosa e incluso interesante. El problema es que es una película que de alguna manera ya hemos visto muchas otras veces (Jaime Rosales hizo algo muy parecido) y que no aporta mucho para diferenciarse y que además termina de forma algo forzada. Yo diría que una buena idea mal rematada, sin dotarla de la suficiente personalidad y dejándose llevar por esos tópicos del cine de autor contemplativo algo manidos. Pese a ello, por lo menos, es valiente dentro de nuestra cinematografía y algunos críticos, la reivindican.


Buenas noches España es la incursión en nuestra cinematografía del joven director filipino Raya Martín acompañado de Pilar López de Ayala, una de las actrices más inclasificables de nuestra cinematografía. Raya Martín es un director que en muchas ocasiones está más cercano al video-arte que a la producción cinematográfica más o menos convencional. Es cierto que cuando se pone a hacer cine como en su ópera prima, el documental The Island At The End Of The World o en una de sus últimas obras Independencia los resultados son al menos reivindicables. Sin embargo ya en su segunda película A Short Film About the Indio Nacional tonteaba mucho con el video-arte y la radicalidad extrema y en la posterior Autohystoria, realiza un engendro ridículo y patoso que ni funciona como película, ni como arte, ni tan solo como vídeo. Sin embargo, a Raya Martín le han reído mucho las gracias y no sabe distinguir sus producciones de cierto talento de sus basuras de enfant terrible que sabe más que nadie. Buenas noches España está mucho más cerca de la segunda categoría que de la primera. Es video-arte sin argumento ni sentido (y el hecho de querer justificar la cinta con viajes incorpóreos me parece lo más ridículo) que puede tener una cierta gracia o despertar cierta curiosidad en sus primeros minutos pero que termina por hacerse muy, pero que muy aburrida en su hora y muy poco de duración. Yo reconozco que pese a todo Raya Martín me da morbo. Esta película es para zumbados como yo. Para nadie más.


Puzzled love es una producción de la escuela de cine ESCAC. Una película con un nexo común pero episódica dirigida por trece alumnos de cuarto curso. Es una historia de amor y pasión juvenil muy irregular, no solo por los diferentes capítulos sino por la impresión que tiene uno que  a la hora de dirigir las secuencias ha pesado más que clase de escena querían los estudiantes para practicar que el guión en sí. Sin embargo, en algunos instantes la película emerge y está cerca de conmover, sobretodo gracias a las interpretaciones de su pareja protagonista, especialmente la de Saras Gil. Otros momentos están menos logrados y el final es muy patético y cursi (vaya juventud). Pese a ello, la indulgencia con que nos enfrentamos a ella al tratarse de un producto estudiantil y el muy elevado acabado visual de la propuesta la hacen merecedora de cierto interés, aunque sea muy prescindible.


Snowtown es una película australiana muy dura que explica con crudo realismo unos asesinatos reales acaecidos entre 1992 y 1999 en la ciudad que da título a la película. La película nos muestra a varios seres marginales, con problemas de autoestima, rodeados de maldad, pobreza, incultura y amargura que celebran la llegada de un hombre extrovertido que se introduce en su comunidad y que les inculca la venganza como forma de reaccionar ante las injusticias, ante la maldad. En realidad el hombre es un asesino en serie que se aprovecha de la situación de estas gentes para arrastrarlos a colaborar en su causa enferma. La película está narrada desde el punto de vista de un joven violado con frecuencia que sufrirá un cambio en su psique a partir de conocer al asesino en serie en cuestión. Pese a un par de escenas muy violentas, la película suele usar la violencia fuera de cámara o incluso en elipsis y se encarga más del lado psicológico de los asesinos. Si hay una palabra que puede definir bien a esta película es sin duda "sórdida". Sin embargo, la frialdad con que está narrada (sin dudad adrede)y el hecho de no tener a ningún personaje con el que identificarse, sumado al hecho de que siento haber visto películas similares con frecuencia, me llevan, aunque parezca mentira, a una extraña indiferencia, a un "que asco de gente" sin mucho más. Pese a todo el clima y la atmósfera de la película están muy conseguidos, provocando un mal rollo considerable, el final es muy bueno y las interpretaciones de los dos protagonistas son brillantes, en especial la del asesino (Daniel Henshall)  que carga sus miradas de una maldad infinita, en la que da mucho miedo adentrase, mucho pánico indagar. Recomendable, pero necesario ir prevenidos de su dureza, de la mierda que nos echa encima.


Los viejos es una película de una filmografía tan menor y tan desconocida como la boliviana. Es cine de muy mínimo argumento y muy contemplativo, un poco en la linea de Lisandro Alonso, es decir, la casi "no historia". Una trama muy mínima que casi está sugerida y unos personajes que se mueven por un entorno acorde a la historia y que permite nutrir de cierta belleza, de ciertos sonidos, el excesiso contemplativismo de la propuesta. Más allá de posibles metáforas políticas algo tópicas, más allá del cierto interés "teórico" de este cine de "no historia", la propuesta, de poco más de una hora aburre y sabe a poco. Tan solo algunas imágenes difusas, de reflejos, desvanecidas, imprimen al relato una cierta gracia al acercarlo a un poético onirismo. Pero todo termina por resultar demasiado cansino, demasiado difícil de justificar para un largometraje. Muy prescindible.


El estudiante es una película argentina que trata las elecciones de una universidad y el ambiente político que respiran sus estudiantes. Es un coñazo. Palabrería infinita y cansina de sus protagonistas, una dirección muy lineal, que intenta otorgar realismo a lo que narra pero que es plana y falta de talento, unos intérpretes que tienen el mismo carisma que mi tía Juana, un guión denso, confuso, sobrecargado de ego y una trama que fíjate tú, al menos tiene moraleja: los políticos, la política en sí, es pornográfica, se mueve por intereses, corrompe a la gente. Gracias boludo, por iluminarme.

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