El objetivo de este blog es dar a conocer y cubrir los festivales de la provincia de Barcelona. Además, también me puedo permitir el capricho de realizar algún que otro monográfico o crítica de cine. De momento me he puesto como objetivo llegar a cubrir de forma bastante completa diez festivales, pero es un número abierto a nuevas popuestas.


viernes

CRÓNICA DEL FESTIVAL DE SITGES: DIA 13/10

Empezó el día con la última cinta de Kevin Smith Red State, un giro necesario en una carrera que parecía agotada. A veces, las obras maestras, surgen pese a sus autores o pese a su director. Yo creo que Smith ya consiguió una obra maestra con Persiguiendo a Amy, casi sin pretenderlo, ya que queriendo hacer una película fresca y algo profunda sobre relaciones amorosas y de amistad, se le escapaba la trascendencia más allá de lo que él había previsto, planteando, por ejemplo, la fina linea que separa las relaciones de amistad, de colegas, del absoluto amor. Y muchas más cosas. Aquí ocurre algo parecido. Smith monta una película en que quiere cargar contra el fundamentalismo religioso, pero también contra la falta de valores, de sinceridad y de nobleza del resto de la sociedad. Para ello compone una película irregular compuesta de tres grandes nucleos. En el primero domina un discurso del jefe fundamentalista, en el segundo un excesivo tiroteo y en el tercero toda la carga de profundidad, Para mí, esa irregularidad del conjunto, hace que al finalizar la película me parezca una obra maestra, quizás sin quererlo, ya que solo de una situación aparentemente trivial o algo estúpida se puede trascender de forma categórica. Si pretendemos hacerlo nos puede salir algo como lo de Malick, y por su intencionalidad estar lejos de la obra maestra y cerca de la pedantería. La frase que encabeza el día "yo soy ateo, gracias a Dios" del maestro Buñuel, define un poco lo que yo extraigo de la película. El tratado sobre los límites entre ser fundamentalista y ateo más brutal que jamás he visto. Un estudio sobre la psique humana, sobre la fe, sobre la maldad y sobre la falacia, que termina por romper frontreras y tabús, por acercarnos a todos a la locura. Y ello, claro, no solo sin pretenderlo tanto como el resultado final, sino con partes de humor grueso muy al estilo Smith. Brillante.

La segunda película del día la temíamos todos, se trataba del Twixt de Francis Ford Coppola, ya que se habían oído pestes sobre ella tras su primera proyección en el festival.  Lo peor que se puede hacer con la cinta de Coppola es tomarla demasiado en serio o esperar de ella una obra maestra. Coppola ya ha hecho lo que tenía que hacer en el mundo del cine y ahora hace películas para divertirse. Y así tenemos que ver Twixt, como un divertimento, un puro delirio en forma de cuento gótico al estilo Poe (que es un personaje de la película) con unas imágenes que mezclan el color y el blanco y negro muy artísticas y que son sin duda lo mejor de la película. El guión es poco importante. Lo mejor es dejarse llevar por el vendaval de imaginería visual, de arte de casi cada fotograma, de referencias literarias, de delirio. Bien interpretada (sobretodo por esa chica llamada Elle Fanning que cada vez que aparece en pantalla hace ganar enteros con su luz a la película) y con un polémico 3D que dura 10 minutos (el resto es en 2D) y que hace que los precios de las entradas sean más caros, lo que me parece vergonzoso (y creo que no era la intención de Coppola, que añadió la escena como parte del delirio, pero que sí lo aprovechan las productoras) el film me parece muy recomendable y entre lo mejor de Coppola en años. Eso sí, si se estrena, elegid el 2D.

La tercera película del día era la también esperada Poulex aux prunes, segundo film de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, artífices de Persépolis. Como aquella, la película se basa en un cómic de la iraní Satrapi y es una verdadera delicia de película. Con una estética de cuento, que mezcla entre sus imágenes muy retocadas fragmentos de animación y que nos recuerda a Amélie de Jeunet, Poulex aux prunes no solo es un vendaval de bellas y originales imágenes sino de emociones. De forma muy original y con saltos en el tiempo, explica la historia de una familia y de algunos personajes que la rodean. Tiene la virtud de lograr emocionar y trascender al auténtico drama existencial sin borrar nunca la sonrisa en la cara del espectador. Hermosa, tierna, con momentos de emoción auténtica, con momentos de humor divertidísimos, siempre original y de estética fascinante, con un final muy emotivo en que todo encaja y entendemos a todos y cada uno de sus personajes, Poulex aux prunes es una auténtica maravilla, una película que supera Persépolis y su referente Amélie y que logra tras su visionado dejarnos con una sonrisa en los labios y un nudo en la garganta. Un auténtico milagro.


La primera y única sesión golfa que veré este año (a mi cuerpo y mi mente le cuesta aguantar hasta las cinco de la madrugada) se compone de The Inkeepers y de Grave encounters.

The inkeepers es de un director, Ti West,  del que ya había visto una película que me había encantado titulada The house of the devil y en la que hasta los últimos diez minutos (que es lo que no me gustaba de la peli) conseguía cierta inquietud sin que ocurriese nada. En esta linea se enmarca The inkeepers, donde nos muestra una pensión a punto de cerrar en la que los dos trabajadores de la misma se empeñan en demostrar la existencia de fantasmas. West intenta trasmitir terror puro, terror quizás a nuestro propio concepto de terror, y para ello utiliza los mínimos elementos posibles. La película es pausada, se cocina a fuego lento, no ocurre mucho, es muy austera en lo que nos muestra, pero está dirigida con sumo talento y logra crear tensión ( a algunos aburrimiento) en general y en especial y por contraposición, cuando realmente ocurre algo. A mí este tío me encanta y pienso seguirlo y recuperar sus cintas anteriores, ya que no es fácil encontrar en el cine de terror actual una voz propia y diferente al resto. Al final de la proyección, tímidos aplausos y sonoros silbidos. No está hecha la miel para la boca del asno.

Grave encounters (con aplausos tras finalizar) es una importante basura. Copiando por enésima vez el esquema de falso documental y cámara en mano que puso de moda la sublime The blair witch project, pero en el contexto de un manicomio, muestra no solo una falta de originalidad aplastante sino una falta de talento preocupante. Tras una hora de tipos y tipa grabando su deambular nocturno, linterna en mano, por los pasadizos del manicomio sin ninguna tensión ni garra en la dirección (son más de las tres y media de la madrugada y estoy por largarme, pero soy muy profesional) por fin empiezan a ocurrir cosas, que se reducen a tíos vestidos con batas blancas que aparecen por ahí y que tras ser descubiertos se giran a cámara con maquillaje patético, abren la boca y chillan. Dos chorradas más y fin de la peli. El talento va escaso. Y la mayoría son ajenos a ello. Una lástima.

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