Pues vamos a hablar de las películas vistas el jueves y el viernes en el DocsBarcelona, menos de las previstas por problemas con las entradas y con los visionados on-line para acreditados que no voy a tratar ahora porque son problemas míos y que a nadie interesan, pero que como siempre se solventarían con una mejor organización por parte del festival, que por otra parte, nos trata con una ambilidad exquisita.
Las tres películas que voy a poner a continuación comparten valoración. Pero pese a las tres estrellas con las que las catalogo algunas me han gustado más que otras. Así que voy a empezar por la más interesante para terminar por la más floja, aunque todas ellas (como las tres estrellas indican) recomendables.
Película chilena en que un joven cineasta (y bello, estuvo con nosotros tras la proyección charlando muy amablemente de su cinta) explica la historia de su padre mientras éste espera los resultados que le indicarán si tiene o no alzheimer. El hombre, afectado por la posible repercusión para él y su familia si se le diagnostica la enfermedad, tiene decidido que antes de que su estado sea malo, se suicidará. Y de ello va la película, de como el padre del realizador se plantea el suicidio, como lo enfoca la familia y como el suicidio ya estuvo presente en la vida familiar, ya que el abuelo, aquejado de una depresión, lo llevó a cabo muchos años atrás. Pese a que el realizador explicó que la intención de su padre al hacer el film era hablar de la eutanasia, esta película íntima evoluciona y termina por mostrar máximas como el miedo a la enfermedad y el dolor, las diferentes maneras de vivir la adversidad, las diversas formas de encarar la muerte propia y de un ser querido y sobretodo la brutalidad de ciertos estados de ansiedad y depresión que conllevan a quien los sufre a una perenne infelicidad. La película por momentos emerge con su radical sinceridad, con su duro discurso filosófico y en otras ocasiones sucumbe ante la impostura de la puesta en escena. Viéndola se me ocurrió una pregunta, ¿cuanto hay que mentir durante el proceso de un documental para lograr la verdad de aquello que se explica? Muy recomendable.
There once was an island
Brillante título y brillante idea inicial para llevar a cabo una película. Nos habla de la isla de Takuu en Papua Nueva Guinea, una isla que apenas tiene 400 habitantes, menos de un kilómetro de longitud y se eleva un metro sobre el nivel del mar. Las gentes de la isla viven de forma primitiva, explotando sus tierras, de la pesca y no conocen el dinero. Pero la isla, debido al cambio climático, cada año pierde metros que gana el mar y las inundaciones de toda la isla debido a las subidas de marea empiezan a ser una constante. Así que sus habitantes deben enfrentarse a si deciden abandonar la isla para caer en una vida de marginación en una isla mayor en la que deberían buscar trabajo y ganarse la vida o arriesgarse a quedarse. Tan buena idea no evoluciona mucho durante la película y el interés se va convirtiendo, con el metraje, en un cierto sopor. Quedarán algunas escenas, como la filmación de una de las subidas de la merea, ciertos hábitos de vida de los habitantes de Takuu y la idea en general, así como el lamentable e inexorable destino de sus habitantes. Pero creo que se le podría haber sacado más jugo a la historia.
Japó, visions imaginades
Este cortometraje catalán también tiene un buen punto de partida algo desperdiciado. Un joven viaja a Japón, sin conocerlo, para encontrar el Japón que tenía en su imaginario debido a los cómics y la cultura popular. Contrasta ciertas escenas de sus dibujantes favoritos con los comentarios de ellos sobre el país y lo que va encontrando, que le recuerda a la idea preconcebida que tenía, y termina por viajar sin ton ni son y produciendo mucha envidia y perdiendo el discurso de la narración. Las imágenes de Japón bien merecen la visión del documental. La idea y el guión se pierden y desprovechan el brillante punto de partida.
Finalizado el festival haré un último post con lo visto estos dos últimos días. Espero que sean algunas más que hoy. Recordad que si queréis más información sobre el festival tenéis un enlace directo pinchando en el cartel del mismo, en el margen derecho de este blog. A ver si nos vemos por allí.
Brillante título y brillante idea inicial para llevar a cabo una película. Nos habla de la isla de Takuu en Papua Nueva Guinea, una isla que apenas tiene 400 habitantes, menos de un kilómetro de longitud y se eleva un metro sobre el nivel del mar. Las gentes de la isla viven de forma primitiva, explotando sus tierras, de la pesca y no conocen el dinero. Pero la isla, debido al cambio climático, cada año pierde metros que gana el mar y las inundaciones de toda la isla debido a las subidas de marea empiezan a ser una constante. Así que sus habitantes deben enfrentarse a si deciden abandonar la isla para caer en una vida de marginación en una isla mayor en la que deberían buscar trabajo y ganarse la vida o arriesgarse a quedarse. Tan buena idea no evoluciona mucho durante la película y el interés se va convirtiendo, con el metraje, en un cierto sopor. Quedarán algunas escenas, como la filmación de una de las subidas de la merea, ciertos hábitos de vida de los habitantes de Takuu y la idea en general, así como el lamentable e inexorable destino de sus habitantes. Pero creo que se le podría haber sacado más jugo a la historia.
Finalizado el festival haré un último post con lo visto estos dos últimos días. Espero que sean algunas más que hoy. Recordad que si queréis más información sobre el festival tenéis un enlace directo pinchando en el cartel del mismo, en el margen derecho de este blog. A ver si nos vemos por allí.




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